Luis Montes Bazalar es un destacado ingeniero peruano experto en telecomunicaciones, con un Magíster en Ingeniería de las Telecomunicaciones por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Fue director ejecutivo de Fondo de Inversión de Telecomunicaciones (FITEL) de 2012 hasta 2017 y director del Instituto Geofísico del Perú (IGP). Actualmente, preside el directorio de ADINELSA y es profesor en la PUCP. Cuenta con amplia trayectoria en infraestructura eléctrica y de telecomunicaciones en el Perú. En esta entrevista revisa a detalle cómo era la conectividad a principio de siglo y qué desafíos enfrenta en la actualidad.
¿Cómo eran las conexiones a internet a principios de siglo?
Entrar a internet en el Perú a inicios de los 2000 era toda una odisea técnica y social. No era algo que llevabas en el bolsillo; era un ritual que requería paciencia, dinero y, a veces, permiso familiar. Antes de la banda ancha, la conexión era por línea telefónica. Para conectarte, tu módem tenía que «llamar» a un número de acceso. Si estabas en internet, el teléfono de la casa daba ocupado. No había nada más frustrante (o común) que estar descargando una imagen pesada y que alguien levantara el auricular en la sala, cortándote la conexión instantáneamente. Y no olvidemos el ruido: el sonido del «más allá» (dial-up). Era un festín de chirridos y estática metálica que duraba casi un minuto. Y si el módem no lograba sincronizar, tenías que empezar de nuevo. En cuanto a la velocidad: hablábamos de un máximo teórico de 56 kbps. Una canción de MP3 de baja calidad podía tardar 20 o 30 minutos en bajar.
¿Es la época en que surgen las cabinas públicas?
El fenómeno de las «Cabinas Públicas» fue lo que realmente democratizó el internet en el Perú. Mientras que en otros países la gente se conectaba desde casa, aquí el modelo fue la cabina de internet. Las cabinas eran el punto de encuentro. Ibas a «chatear», a jugar, o a hacer la tarea de la universidad. Eran cubículos pequeños con audífonos gigantes donde aprendiste a ignorar que el vecino de al lado estaba viendo cosas dudosas o gritando en una partida de juegos en red. En su apogeo, la hora podía costar entre S/ 1,00 y S/ 2,00.









¿Cuándo mejora la velocidad?
A inicios de la década, Telefónica (hoy Integratel) fue quien introdujo el ADSL bajo la marca Speedy. Esto cambió las reglas del juego porque:
- Era «tarifa plana»: Podías estar conectado 24 horas sin pagar por minuto de teléfono.
- Velocidades «increíbles»: Los planes iniciales eran de 128 kbps o 256 kbps.
- Tener 1 MB de velocidad en esa época era un lujo de millonarios o empresas grandes.
¿Qué se hacía con ese internet?
Si lograbas conectar, el ecosistema era muy distinto al de hoy:
- MSN Messenger: El rey absoluto. Los «zumbidos», elegir el estado de «No disponible» para llamar la atención y poner frases intensas eran ley.
- Programas para descargar música (y muchos virus) que tomaban horas.
- Buscadores: Antes de que Google lo dominara todo, usábamos mucho Altavista, Yahoo!, etc.
Fue una época de baja «fidelidad» pero de mucha comunidad. Pasamos de ver internet como una herramienta exótica a una necesidad básica en menos de cinco años.
¿Cuáles son los principales cambios experimentados hasta ahora?
Desde el año 2000, la forma en que nos comunicamos ha pasado de ser un servicio de lujo o estacionario a ser una extensión de nuestra biología. En el Perú, este salto ha sido especialmente dramático, pasando de las colas en las cabinas de internet a tener velocidades de gigabits en el bolsillo. Lo más destacado fue la revolución de la movilidad, pasando del 2G al 5G. El cambio más radical ha sido el paso de la voz a los datos. En el 2000, los celulares eran para llamar y mandar SMS (2G).
«Fue una época de baja “fidelidad” pero de mucha comunidad. Pasamos de ver internet como una herramienta exótica a una necesidad básica en menos de cinco años».
A nivel mundial, el lanzamiento del iPhone (2007) cambió el paradigma: el celular dejó de ser un teléfono para ser una computadora conectada. Hoy, en 2026, el mundo ya está consolidando el 5G SA, permitiendo cirugías a distancia y ciudades inteligentes. En el Perú pasamos de un mercado cerrado a uno altamente competitivo. La entrada de Entel y Bitel (2014) rompió el duopolio y masificó el 4G. En este 2026, el 5G está entrando finalmente de lleno en las principales ciudades del país, reduciendo la latencia a niveles mínimos.
¿Y en las conexiones fijas?
Pasamos de la línea telefónica a la Fibra Óptica (FTTH). Si en el 2000 celebrábamos los 56 kbps, hoy la norma es la fibra óptica directa al hogar. Perú se ha convertido en uno de los líderes regionales en crecimiento de Fibra Óptica (FTTH). Para 2025-2026, más del 80% de las conexiones fijas en el país ya son de fibra, dejando atrás al viejo cable de cobre (ADSL/HFC) que dominó por dos décadas. En velocidades hemos pasado de descargar una canción en 20 minutos a descargar una película en 4K en segundos.
Además, se experimentó un proceso de democratización. Históricamente, la geografía peruana (Andes y Amazonía) era la enemiga de las telecomunicaciones. La llegada de Starlink al Perú (2023-2024) marcó un antes y un después para las zonas rurales. Ya no dependemos de cables físicos para tener alta velocidad en la selva o en la puna; ahora basta con una pequeña antena y vista al cielo.
«La conectividad móvil permitió que el efectivo deje de ser el rey. Miles de microempresas y ambulantes se bancarizaron. Las organizaciones ahora gestionan flujos de caja en tiempo real, eliminando el riesgo del manejo de billetes y abriendo la puerta al ecommerce masivo».
¿Cuáles fueron los cambios en el manejo de las redes?
Hoy, la gran diferencia tecnológica no es solo la velocidad, sino la Inteligencia Artificial aplicada a las telecomunicaciones. Las redes actuales en Perú ya no son «tuberías ciegas»; usan IA para predecir dónde habrá más tráfico de datos (como en un concierto o partido en el Estadio Nacional) y optimizar la señal automáticamente para evitar caídas.
¿Cuáles serían los hitos en toda esa trayectoria y cómo ha afectado esto a las organizaciones o empresas?
Si miramos el retrovisor desde el año 2000 hasta este 2026, la trayectoria no ha sido una línea recta, sino un salto cuántico tras otro de la Prehistoria Digital a la IA Ubicua. El impacto ha sido disruptivo en cuatro frentes principales:
- Adiós a la «infraestructura pesada»: antes, una empresa peruana necesitaba un cuarto frío lleno de servidores (y un ingeniero dedicado a cuidarlos). Hoy, desde una startup en Arequipa hasta un banco en Lima, todo vive en la nube. El efecto es que las empresas son más ágiles. Pueden escalar su capacidad de computación en segundos, no en meses de compras de hardware.
- La revolución de los pagos (el fenómeno Yape/Plin): este es quizá el cambio más potente en el Perú. La conectividad móvil permitió que el efectivo deje de ser el rey. Miles de microempresas y ambulantes se bancarizaron. Las organizaciones ahora gestionan flujos de caja en tiempo real, eliminando el riesgo del manejo de billetes y abriendo la puerta al ecommerce masivo.
- Del «horario de oficina» al talento global: la conectividad total mató el concepto de que el trabajo es un lugar al que se va. Ahora las empresas peruanas compiten por talento con empresas de Silicon Valley o Madrid. Esto ha obligado a las organizaciones locales a mejorar sus culturas laborales y adoptar herramientas de colaboración (Meet, Teams y/o Zoom) como su «oficina virtual».
- Datos como el nuevo petróleo: a principios de siglo, las decisiones se tomaban por «olfato» del dueño. En 2026, gracias a la velocidad de las telecomunicaciones, las empresas recolectan gigabytes de datos por segundo. El uso de big data e inteligencia artificial (IA) permite que un supermercado en Lima sepa qué vas a comprar antes de que tú lo sepas, optimizando inventarios y reduciendo desperdicios.
«Hoy, el éxito no depende de ”saber usar IA” sino de saber colaborar con ella. En el Perú, el reto está en la educación: las universidades ya están lanzando carreras de Ingeniería en IA para cubrir la demanda de profesionales que puedan supervisar estos sistemas autónomos».
¿Qué significará la Inteligencia Artificial (IA) en esa interacción?
Hoy, las organizaciones que no han integrado la conectividad 5G o la IA en sus operaciones están, básicamente, fuera de juego. Ya no se trata de «tener internet», sino de qué tan inteligente es tu red para predecir las necesidades de tus clientes. La Inteligencia Artificial ha dejado de ser una «herramienta» que consultamos para convertirse en el tejido conectivo de nuestras interacciones diarias. Si a inicios de siglo el hito fue conectarse, hoy el hito es la autonomía y la anticipación.
Hasta hace poco, interactuábamos con IAs pidiéndoles cosas (una respuesta, un correo). Hoy, la tendencia global es la IA Agéntica. ¿Qué significa eso? Ya no solo le hablas a una pantalla. Los «agentes» tienen capacidad de ejecución. Por ejemplo, tu asistente de IA no solo te sugiere un viaje, sino que negocia el precio con la aerolínea, reserva el hotel y coordina tu agenda sin que tú intervengas en cada paso.
La interacción es natural. Hablas, gesticulas o muestras objetos a través de la cámara de tus lentes inteligentes o celular, y la IA comprende el contexto físico en tiempo real gracias a la baja latencia del 5G.



¿El Perú está experimentando todo esto?
Perú ha dado un salto notable, posicionándose por encima del promedio regional en adopción de IA. En nuestra interacción local, esto se traduce en:
- Banca y retail «invisible»: hoy, los principales bancos peruanos y plataformas de retail han pasado de los chatbots rígidos a sistemas multi-agente. Estos ya no solo responden dudas, sino que gestionan reclamos complejos o personalizan préstamos en segundos basándose en tu comportamiento financiero real.
- El fenómeno de la IA localizada: se están usando modelos de lenguaje entrenados con contexto peruano (jerga, geografía, normativas locales de la Sunat). Esto hace que la interacción no se sienta como hablar con un software extranjero traducido, sino con un asistente que entiende la realidad del país.
- Estado digital: Hitos como la Aduana Digital 100% virtual y procesos automatizados en la administración pública están reduciendo las colas físicas por interacciones digitales inteligentes.
¿Cuál es el impacto en las organizaciones?
Para las empresas, hoy la IA significa el paso de la reactividad a la predicción:
- Ciberseguridad predictiva: en un mundo de ataques sofisticados, las empresas en Perú están invirtiendo fuertemente (se proyectan US$700 millones este año) en IAs que detectan amenazas antes de que ocurran, protegiendo tus datos de forma invisible.
- Sostenibilidad operativa: las redes de telecomunicaciones ahora usan IA para apagar o encender antenas según la demanda real, reduciendo la huella de carbono mientras mantienen la conexión de alta velocidad.
- El gran desafío es el factor humano: hoy, el éxito no depende de «saber usar IA», sino de saber colaborar con ella. En el Perú, el reto está en la educación: las universidades ya están lanzando carreras de Ingeniería en IA para cubrir la demanda de profesionales que puedan supervisar estos sistemas autónomos.
¿Qué significó la Red Dorsal en esa evolución?
La Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO) es, posiblemente, el proyecto de infraestructura digital más ambicioso y a la vez, más controvertido en la historia reciente del Perú. Concebida como la «gran carretera de datos» que uniría a todas las provincias, su trayectoria ha sido una mezcla de ingeniería exitosa y gestión comercial fallida. ¿Qué significó para el Perú? Fue el primer intento serio del Estado por romper el aislamiento digital. Significó desplegar 13.500 kilómetros de fibra óptica para conectar 21 capitales de región y 180 capitales de provincia. Antes de esto, el internet en provincias dependía de enlaces de microondas (más lentos y aros) o de la inversión privada, que no siempre llegaba a zonas menos rentables.
«Hoy, las organizaciones que no han integrado la conectividad 5G o la IA en sus operaciones están, básicamente, fuera de juego. Ya no se trata de ”tener internet”, sino de qué tan inteligente es tu red para predecir las necesidades de tus clientes».
¿Qué se hizo bien y qué se hizo mal en ese proyecto?
Lo Bueno: la infraestructura física. Se logró construir una red robusta que hoy es un activo crítico nacional. La fibra está ahí, instalada y operativa. El concepto de separar el «transporte» (la red troncal) del «servicio final» (lo que llega a tu casa) fue correcto en teoría para fomentar la competencia.
Lo Malo: el «corsé» legal y comercial. Se fijó una tarifa rígida de US$23 (sin IGV) por Mbps. Mientras tanto, la competencia privada bajó sus precios a US$10 o menos. Nadie quería usar la Red Dorsal porque era demasiado cara. Para el 2021, la red solo usaba el 3,2% de su capacidad. Era como tener una autopista de 10 carriles por la que solo pasaban tres bicicletas. Además, la red llegaba a la plaza de armas de la provincia, pero no había cables para llevar ese internet a las escuelas o casas cercanas. Faltó conexión más agresiva con los proyectos regionales. Y el Estado garantizó al operador (Azteca) el costo de O&M. Como la red se usaba muy poco y el operador tenía garantizados casi sus costos fijos, no impulso el esquema comercial de mayor alcance, entonces el Estado no tenía realmente ingresos y solo pagaba para mantener una red vacía.
¿Cuál es la situación actual y cómo se espera superarla?
Tras la resolución del contrato con Azteca en 2021, la red pasó a manos del Programa Nacional de Telecomunicaciones (Pronatel) −operación temporal−. Actualmente, en marzo del 2026, se están actualizando las tarifas para hacerlas competitivas. A inicios de este 2026, el MTC ha intensificado los estudios con ProInversión para encargar la red a un nuevo operador especializado bajo un modelo más flexible. Se está logrando una mayor integración con los proyectos regionales de banda ancha, lo que está permitiendo que por fin esa fibra llegue a instituciones públicas (escuelas y centros de salud).
«La Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO) es, posiblemente, el proyecto de infraestructura digital más ambicioso y a la vez, más controvertido en la historia reciente del Perú. Concebida como la “gran carretera de datos” que uniría a todas las provincias, su trayectoria ha sido una mezcla de ingeniería exitosa y gestión comercial fallida».
Para que la RDNFO no sea un «elefante blanco» y se convierta en el motor que todos esperamos, el camino en este 2026 apunta a:
- Flexibilidad Tarifaria Total: la tarifa debe fluctuar según el mercado y el volumen de datos. No puede ser un número fijo en contratos mayores a un año, esta tarifa debe obedecer al volumen de tráfico (a mayor volumen menor precio por Mbps), al tiempo de contratación ( a mayor tiempo menor precio por Mbps) y la distancia (a menor distancia menor precio por Mbps).
- Activación de la Rednace: usar la red prioritariamente para la Red Nacional del Estado, conectando de forma gratuita o a bajo costo a todas las comisarías, hospitales y colegios del país.
- Modelo de coinversión: permitir que los operadores locales (pequeños proveedores de internet de provincia) se conecten a la red dorsal con facilidades, para que ellos sean quienes lleven el internet al «último rincón» de cada pueblo.
- Integración de IA en la gestión: usar inteligencia artificial para monitorear el tráfico y el mantenimiento preventivo, reduciendo los costos operativos que hoy desangran el presupuesto público.
La infraestructura ya está lista; el reto actual no es de cables, sino de inteligencia comercial y voluntad política.
¿Qué pasó con Fitel?
El ecosistema de las telecomunicaciones en el Perú ha pasado de un modelo de «fondo de financiamiento» a uno de «ejecución estatal directa», y en ese camino, las instituciones han tenido roles muy distintos. El Fondo de Inversión en Telecomunicaciones (Fitel) fue creado en los 90 como un fondo de «servicio universal». Se alimentaba (y se sigue alimentando) del 1% de los ingresos brutos de todas las empresas operadoras. Su función original fue subsidiar a empresas privadas para que pongan teléfonos públicos e internet en zonas donde no era rentable. En 2018, el Fitel desapareció como entidad autónoma para convertirse en Pronatel. La idea era dejar de ser solo un «banco» que daba plata para pasar a ser una unidad ejecutora que gestionara los proyectos directamente para acelerarlos. Sin embargo, la burocracia estatal terminó pesando más que la agilidad del fondo original.
¿Qué debería pasar con Pronatel?
A pesar del cambio de nombre, Pronatel ha generado mucha lentitud en la ejecución de los proyectos regionales de banda ancha. De los 21 proyectos regionales planeados hace casi una década, varios han sufrido retrasos de años debido a problemas de saneamiento de terrenos, quiebra de contratistas y adendas interminables (más de 270 adendas en total). Actualmente, Pronatel ha conectado a más de 7.700 instituciones públicas, pero el reto sigue siendo la calidad de esa conexión: muchas escuelas tienen internet, pero a velocidades que no permiten usar herramientas de IA modernas.
«El Estado debe pasar de ser un «ente sancionador» a ser un “facilitador de inversión”. Se deben ampliar los plazos de concesión a cambio de compromisos reales de cobertura, para lo cual se necesitan no solo modelos tecnológicos sino también modelos económicos financieros y modelos de gestión avanzados».
¿Qué debería pasar hoy? Para que sea eficiente, sugiero:
- Autonomía técnica: Dejar de ser un brazo tan politizado del MTC y tener una gestión profesional de largo plazo.
- Enfoque en la «Última Milla»: Dejar de construir solo «carreteras» (fibra) y enfocarse en que el internet llegue realmente al aula del colegio y al consultorio de la posta, algo que hoy todavía es deficiente.
- Uso de tecnologías híbridas: No obsesionarse solo con la fibra óptica; en la selva y zonas remotas, debe integrar agresivamente soluciones satelitales (como Starlink u otro sistema) y redes inalámbricas para avanzar más rápido.
¿Y con el regulador, el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel)?
Osiptel es el árbitro del mercado. Mientras Pronatel se encarga de la infraestructura rural, Osiptel ha jugado el papel de «policía» y «promotor de la competencia». Su rol ha sido vital en tres frentes:
- Fomentar la competencia: fue quien permitió que Entel y Bitel entraran con fuerza, rompiendo el dominio de las grandes operadoras y bajando los precios para el usuario de a pie.
- Defensa del usuario: es la entidad ante la cual reclamas cuando tu servicio falla. Aunque a veces es criticado por las empresas por ser «demasiado punitivo» (multas que en 2025-2026 han alcanzado récords), es el único contrapeso real que tiene el ciudadano frente a los gigantes tecnológicos.
- Opinión técnica: ha sido uno de los críticos más vocales de los errores en la Red Dorsal, advirtiendo desde hace años que el modelo de precios rígidos la condenaría al fracaso.
«En la actualidad, el sector de telecomunicaciones en el Perú atraviesa una etapa crítica de transición. Mientras que a inicios de siglo el problema era el acceso básico, en este 2026 el desafío es la sostenibilidad financiera del modelo y el despliegue del 5G».
¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta el sector en la actualidad?
En la actualidad, el sector de telecomunicaciones en el Perú atraviesa una etapa crítica de transición. Mientras que a inicios de siglo el problema era el acceso básico, en este 2026 el desafío es la sostenibilidad financiera del modelo y el despliegue del 5G.
Los principales problemas actuales:
- Rentabilidad en mínimos: los ingresos del sector están estancados desde 2021. La rentabilidad de las operadoras ha caído a niveles por debajo del 5%, lo que pone en riesgo su capacidad para seguir invirtiendo miles de millones de soles en infraestructura.
- Presión regulatoria y sancionatoria: las multas acumuladas en los últimos años han crecido exponencialmente (seis veces más que hace una década). Según AFIN (Asociación de Fomento de la Inversión Privada), el monto de las sanciones equivale al 11% de las inversiones, lo que se percibe como un rol «punitivo» más que educativo por parte de los reguladores.
- Inseguridad y bloqueo en penales: existe una disputa fuerte sobre quién debe asumir el costo y la tecnología para bloquear señales en cárceles. El Estado busca trasladar esta responsabilidad a las empresas, mientras estas alegan que es una función de seguridad pública.
- Brecha rural persistente: aunque la fibra óptica llega a más provincias, el 86% de los centros poblados rurales aún no tiene internet fijo de calidad.
¿Qué debería hacer el Gobierno y el Estado?
El Estado debe pasar de ser un «ente sancionador» a ser un «facilitador de inversión». Se deben ampliar los plazos de concesión (de 20 a 30 años) a cambio de compromisos reales de cobertura, para lo cual se necesitan no solo modelos tecnológicos sino también modelos económicos financieros y modelos de gestión avanzados. Esto da predictibilidad financiera a las empresas para desplegar 5G en zonas menos rentables.
Se debe eliminar la «doble penalización»: actualmente, una falta puede afectar tanto el pago de multas como la renovación de la concesión. El Estado debería reformar esto para que las sanciones no frenen la expansión del servicio.
Además, se debe ampliar este mecanismo de Canon por Cobertura, porque las empresas, en lugar de pagar impuestos en efectivo al Estado, inviertan ese dinero directamente instalando antenas en pueblos remotos. Y apostar por la simplificación administrativa: unificar las reglas municipales para la instalación de antenas; hoy cada distrito tiene trabas distintas que retrasan el despliegue meses o años.
| Institución | Rol clave | Situación actual |
|---|---|---|
| PRONATEL | Constructor de redes rurales | En proceso de terminar 8 nuevos proyectos regionales; buscando mayor eficiencia |
| OSIPTEL | Regulador y defensor del usuario | Enfocado en supervisar la calidad del 5G y multar el incumplimiento de cobertura |
| MTC | Rector de la política | Tratando de que la Red Dorsal por fin sea útil para el país |
¿Y las empresas del sector qué deberían hacer?
Las operadoras no pueden seguir compitiendo solo por precio (guerra de tarifas), ya que eso canibaliza su propio margen. En lugar de que cada operador ponga su propia torre en el mismo cerro, deben avanzar hacia la compartición activa de redes. Esto reduce costos operativos y el impacto visual/ambiental. Además, han de implementar nuevos modelos de monetización: con la llegada del 5G, las empresas deben dejar de vender solo «gigas» y empezar a vender soluciones de valor: conectividad especializada para minería, telemedicina o agricultura inteligente. Y migrar hacia redes de bajo consumo y fuentes renovables, porque el 5G consume mucha energía. Eso ayudará a que su operación sea financieramente viable a largo plazo.
Hoy, la solución no es «más cables», sino mejores reglas. Si el Estado reduce la presión sancionatoria y las empresas cooperan en infraestructura, el Perú podría finalmente cerrar la brecha digital y convertir al 5G en el motor de la economía que tanto se necesita.
¿Tenemos hoy las políticas de telecom que exige una era digital en donde prima la IA?
A marzo del 2026, el Perú se encuentra en una encrucijada técnica. Si bien hemos avanzado en conectividad física, nuestras políticas de telecomunicaciones todavía están diseñadas para la era del «acceso» y no para la era de la «inteligencia». Para que la IA sea el motor de nuestra economía, la red no solo debe ser rápida, sino también omnipresente, barata y de baja latencia. ¿Tiene el Perú hoy las políticas necesarias para la era de la IA? La respuesta corta es: estamos en camino, pero con «freno de mano».
El Reglamento de la Ley de IA (Ley 31814) acaba de entrar en vigor este enero de 2026. Es un avance positivo porque da un marco ético y de gobernanza, pero es una política de «uso de software«, no necesariamente una política de «infraestructura para IA».



En relación con el despliegue del 5G, la IA en tiempo real (autos autónomos, cirugías remotas, fábricas inteligentes) requiere 5G SA. En el Perú, el despliegue sigue siendo lento debido a que las subastas de espectro se han retrasado durante años. Sin un 5G masivo, la IA en el país se limitará a las oficinas de San Isidro y no llegará a las minas de Cajamarca ni a los campos de Ica.
En cuanto a la regulación, como mencionamos antes, Osiptel sigue enfocado en un modelo de multas. En la era de la IA, el regulador debería ser un facilitador de Sandboxes (espacios de prueba) para que las empresas innoven sin miedo a sanciones por tecnologías que aún están en fase experimental.
¿Cuál crees que debe ser el foco del nuevo gobierno?
El gobierno que entre en julio de 2026 no puede ver a las telecomunicaciones como un sector más; debe verlas como el sistema nervioso del país. El foco debería ser:
A) Shock de inversión en infraestructura crítica
- Subasta de espectro 5G definitiva: debe supervisarse y terminar con lo licitado en los primeros 100 días de gestión, pues no se busca «recaudar dinero» para el tesoro público, sino compromisos de cobertura total. Es mejor tener un país conectado que unos millones de dólares en el banco.
- Rediseño de la Red Dorsal: dejar de tratarla como un negocio de alquiler de cables y convertirla en la «Nube Nacional del Estado», donde se procesen datos con IA para salud y seguridad de forma gratuita para las instituciones.
B) IA para el cierre de brechas sociales
- Educación «IA-Native»: no basta con llevar tabletas con internet. El foco debe ser integrar tutores de IA en cada escuela rural conectada por Pronatel. El internet es el camino; el tutor de IA es el vehículo para que un niño en Huancavelica tenga la misma calidad educativa que uno en Lima.
- Salud predictiva rural: usar la red para que IAs analicen radiografías en postas médicas remotas en tiempo real, compensando la falta de especialistas físicos.
«El gobierno que entre en julio de 2026 no puede ver a las telecomunicaciones como un sector más; debe verlas como el sistema nervioso del país».
C) Incentivos al «Edge Computing»
- La IA consume mucha potencia de cálculo. El nuevo gobierno debería dar beneficios tributarios para la construcción de Data Centers fuera de Lima. Necesitamos que los datos se procesen cerca de donde se generan (en los puertos como Chancay, en las zonas mineras o en las zonas agroexportadoras) para que la respuesta de la IA sea instantánea.
D) El cambio de mentalidad: De «Gigas» a «Agentes»
- El foco ya no puede ser «cuántos peruanos tienen internet», sino «qué están haciendo los peruanos con su conexión».
En resumen, el Perú tiene la fibra y tiene el talento, pero le falta una política de Estado que deje de ver a las operadoras como «cajas chicas» para multas y empiece a verlas como los socios estratégicos para que el Perú no se quede fuera de la cuarta revolución industrial.
¿Cómo se imagina que será la interacción entre empresas y usuarios, gracias a la IA, en los próximos años? ¿Qué más podría cambiar en el plano tecnológico?
En los próximos años pasaremos de un modelo de «consulta» a uno de «convivencia». En este 2026, ya estamos viendo los primeros pasos, pero hacia 2027-2030, el cambio será sísmico.
A) El fin del «bot» y el nacimiento del «agente»: hasta hace poco, los chatbots eran menús de opciones glorificados. En los próximos años, interactuaremos con agentes de IA Agénticos.
- En el mundo: tu asistente personal de IA hablará directamente con el agente de IA de una empresa (digamos, una aerolínea). Tu IA dirá: «Acuérdate que a mi humano le gusta el asiento de pasillo y es alérgico al maní, resuélvelo». Las empresas ya no diseñarán interfaces para humanos, sino para que las IAs de los clientes las entiendan.
- En el Perú: esto será clave en la banca y el retail. Imagina que tu app del banco ya no solo te da el saldo, sino que el agente te dice: «Oye, he notado que este mes gastaste más en luz; he negociado con tu proveedor un plan de ahorro automático basado en tu consumo». La interacción será proactiva, no reactiva.
B) Interfaces «multimodales» y «on-device»
- Adiós al tipeo: la interacción será por voz, gestos o simplemente mostrando algo a la cámara. En Perú, esto democratizará la tecnología para personas que no dominan la escritura digital o adultos mayores. Podrás mostrarle un recibo de agua a tu celular y decir: «Paga esto con Yape y explícame por qué vino tan caro».
- IA local: para 2027, gran parte de la IA vivirá en el chip de tu celular (Ondevice), no en la nube. Esto significa interacciones instantáneas, incluso si estás en una zona con señal débil en provincias, y con mucha mayor privacidad.
C) Hiperpersonalización: el «segmento de uno»
- Las empresas dejarán de mandarte promociones masivas. Gracias a la IA, cada usuario tendrá una oferta, un precio y un tono de comunicación distinto.
- En el Perú: Un supermercado podrá ofrecerte un descuento justo en el momento en que tu refrigeradora inteligente (o tu historial de compras analizado por IA) detecte que se te acabó el café, enviándolo por un motorizado autónomo o dron antes de que tú mismo lo notes.
| Prioridad anterior (2021-2025) | Prioridad del nuevo gobierno (2026-2031) |
|---|---|
| Conectar plazas de armas (WiFi gratis) | Conectar hogares y pymes con Fibra Simétrica |
| Multar por caídas de señal | Incentivar la Compartición de Redes para mayor resiliencia |
| Digitalizar trámites (PDFs) | Automatizar trámites con Agentes de IA |
| Red Dorsal como «alquiler» | Red Dorsal como Soberanía de Datos e IA |
¿Qué más cambiará en el plano tecnológico? (más allá de la IA)
La IA no lo es todo, a mi entender vienen tres cambios que redefinirán nuestra realidad:
A) La computación espacial y los «lentes» como el nuevo smartphone: el celular empezará a morir como dispositivo principal. Lentes de realidad aumentada (más ligeros que los actuales) proyectarán la información sobre el mundo real. Podrás caminar por el Centro de Lima y ver, flotando sobre un restaurante, el menú traducido, las reseñas en tiempo real y a un mozo virtual dándote la bienvenida.
B) El internet satelital de segunda generación: para finales de esta década, la brecha digital rural en el Perú podría desaparecer. Con constelaciones de satélites más densas y baratas, un estudiante en la comunidad más remota de la Amazonía tendrá la misma velocidad de conexión que un analista en Wall Street, permitiendo el teletrabajo global masivo desde cualquier punto del país.
C) Ciberseguridad basada en ADN Digital: ante el auge de los deepfakes (identidades falsas creadas por IA), la tecnología migrará hacia sistemas de identidad biométrica inviolables. Tu forma de caminar, el ritmo de tus latidos o tu patrón de iris serán tu única contraseña universal para interactuar con el Estado y las empresas.
Mi reflexión: el mayor cambio no será técnico, sino de confianza. En un mundo lleno de IAs, las empresas que ganarán no serán las que tengan el algoritmo más rápido, sino las que logren que el usuario sienta que detrás de toda esa tecnología aún existe una ética humana.
| Característica/Época | Año 2000 (aprox.) | Año 2026 |
|---|---|---|
| Punto de acceso | Cabinas de internet / PC de escritorio | Smartphones / Dispositivos IoT |
| Comunicación | MSN Messenger / E-mail | WhatsApp / Redes de video (TikTok) / IA |
| Entretenimiento | TV por cable y radio | Streaming (4K) y Gaming en la nube |
| Economía | Efectivo y ventanilla | Yape / Plin (Perú) y banca 100% digital |
| Época | Hito tecnológico | Principal impacto en el mundo y el Perú |
|---|---|---|
| 2000 – 2006 | Banda Ancha (ADSL/Speedy) | El internet dejó de ser «por minuto». Las empresas empezaron a usar el correo electrónico como estándar sobre el fax. |
| 2007 – 2012 | El Smartphone y la Nube | El iPhone (y luego Android) sacó el internet de la oficina. Nace AWS y el concepto de no tener servidores físicos en el local. |
| 2013 – 2018 | 4G y Guerra de Operadores | En Perú, Entel y Bitel rompen el duopolio. El internet móvil se vuelve barato y masivo. Aparecen las Apps de servicios (Uber, Rappi). |
| 2019 – 2022 | Fibra Óptica y Pandemia | El teletrabajo forzado obligó a las empresas peruanas a digitalizarse en 6 meses lo que no hicieron en 10 años. La Fibra (FTTH) llega a los hogares. |
| 2023 – 2026 | 5G, Starlink e IA Generativa | Conectividad total (incluso en los Andes/Selva) y procesos empresariales optimizados por IA en tiempo real. |
Para profundizar más en el tema los invitamos a revisar las siguientes entrevistas a especialistas:






