Carlos Rafael Valdez Velásquez-López fue viceministro de Comunicaciones (2016-2017) y miembro del Consejo Directivo del Osiptel (2001-2004). Es ingeniero electrónico por la Universidad Nacional de Ingeniería, doctor por la University of Electro-Communications de Tokio, Japón y destacado catedrático, llegando a director de la Escuela de Ingeniería Electrónica de UPC. En esta entrevista hace un repaso de cómo han evolucionado las telecomunicaciones en los últimos 25 años y de lo que se viene a futuro.
¿Cuál era el nivel de conectividad del Perú a inicios del siglo? ¿qué tecnología se empleaba más en el 2000?
Bueno, a comienzo del siglo, la tecnología que se empleaba más para conectarse al Internet era «dial-up», un módem telefónico que ocupaba la línea de telefonía fija. La velocidad estaba limitada por el pequeño ancho de banda de la línea telefónica y se llegaba a 33,6 kilobits por segundo. Luego se llegó hasta los 56 kilobits por segundo. Y allí murió, pero su uso en el caso del Perú persistió como tecnología por varios años. En 2010, aproximadamente, se separó voz de datos en la red con la tecnología a ADSL (línea de abonado digital asimétrica). Se aprovechaba la misma línea telefónica, pero se tenía una ruta para que la señal de datos ya no pasara por el filtro de voz, que era lo que restringía la velocidad. Entonces las velocidades se incrementaron muchísimo. Esta fue una tecnología que se empezó a desarrollar en los noventa.
¿En los años 80 solo había telefonía fija?
Internet se comienza a utilizar en los noventa. A través de este dispositivo, el módem, uno tenía que discar un número, porque los teléfonos fijos de la época tenían un disco y uno tenía que marcar un número para acceder a la central telefónica que nos iba a dar el acceso a internet. La penetración del internet fijo en esos años era bastante incipiente, muy baja, ¿no?. La penetración de la telefonía fija en el Perú era sumamente baja, extenderla era muy costoso y no teníamos otra infraestructura de acceso. Esa era una gran preocupación. Por eso a fines de los 90 surgieron algunas iniciativas, como las cabinas públicas de Internet. Este modelo peruano tuvo muchísimo éxito en Lima y provincias. Y bueno, con el tiempo esto fue evolucionando porque claro, la idea no era que eso permaneciera para siempre. La gran preocupación entonces era cómo ampliar la red fija.









¿El sector corporativo también usaba esa red?
Las corporaciones podían acceder a líneas dedicadas, para su uso exclusivo, y conseguían redes fijas de cobre o fibra óptica para mayores velocidades. No había otra forma. En el caso del internet móvil, también en esos años era incipiente porque la tecnología misma todavía no permitía una alta velocidad. Las velocidades en 2G eran bajas (32 kilobit por segundo, 64 kilobit por segundo). Ya para la década de 2000 llega la tecnología 3G a la telefonía móvil y los operadores comenzaron a ofrecer Internet a través de unos USB módem, que eran como unas memorias USB, un poco más grandes, con una antena incorporada que permitía llevar internet inalámbrico a una laptop.
¿Qué indicadores de penetración del servicio se tenían?
Podemos mencionar, por ejemplo, que en 1985 se tenía una penetración de un poco más de 2 líneas por cada 100 habitantes. Hacia 1990 se pasó a 2,5 líneas por cada 100 habitantes, o sea, una penetración sumamente pequeña. Para 1998 aproximadamente se tenían 2,9 líneas por cada 100 habitantes. Con la apertura del mercado se logró llegar a 4,7%, en 2006. Había mejorado, pero no como se esperaba, y nunca llegamos a superar la penetración de del 10%. Sin embargo, el servicio móvil creció gracias a la competencia y pasó de menos de 10% a comienzos del 2000 y para fines del 2006 ya estaba en casi 32%.
¿Y las zonas rurales cómo se atendían? ¿Qué proyectos había?
En esa época el Fitel jugaba un papel muy importante. Allí se diseñaban los proyectos para zonas rurales. En 1998 se otorgó la primera concesión a la empresa Gilat to Home para poder este atender a centros poblados rurales. Eso fue un hito muy importante. Se estimaba que aproximadamente se tenía que transitar 60 km en la zona rurales para llegar a un teléfono público, pero con estos proyectos se logró disminuir ese promedio a la décima parte, es decir, a 6 km.
«La penetración de la telefonía fija en el Perú era sumamente baja, extenderla era muy costoso y no teníamos otra infraestructura de acceso. Esa era una gran preocupación. Por eso a fines de los 90 surgieron algunas iniciativas, como las cabinas públicas de Internet».
¿Cómo se esperaba cambiar la situación o ampliar la conectividad?
Hubo una serie de esfuerzos para atraer la inversión privada y promover la competencia. El Perú siempre estuvo en la vanguardia en asignación de espectro. Sin embargo, en los últimos años ha habido bastante dilación para acceder a 5G. En aquel entonces la prioridad estaba en promover la telefonía e internet fijo. Se tenían que conectar el país con redes terrestres, pero el desarrollo de los servicios de telecomunicaciones en el Perú eran tan incipientes que no significaba todavía un incentivo para que los operadores pudieran desarrollar su propia red de transporte a nivel nacional. Existía red de transporte de fibra, pero en la costa.
¿Existía ya el sueño de la Red Dorsal?
En la década de 2000, en esos primeros años, sí se pensaba que necesitábamos una red de transporte nacional. Lo de la Red Dorsal aparece posteriormente. No se formó un comité para evaluar la situación de la banda ancha a nivel nacional y hacer un diagnóstico. Desde el Congreso se propone una ley de banda ancha que declara la Red Dorsal como de interés nacional. Eso fue en 2012. Antes se había vislumbrado la gran necesidad de una red de transporte a nivel nacional. Pero cuando se pensaba en eso, de ninguna forma se pensaba en este proyecto de inversión pública, sino que la inversión privada lo hiciera. En la actualidad vemos que es un desperdicio de infraestructura instalada, ¿no?. Y en ProInversión han contratado una consultoría que no sabemos por dónde va a llevar el caso. Creo que debería haberse hecho algo más participativo, no la definición del camino a seguir con la red dorsal, porque ya la red se está convirtiendo en obsoleta. Pronatel ha asumido su manejo. Dicho sea de paso, Pronatel ha crecido de una forma inexplicable y me causa mucha preocupación el pensar que esa infraestructura pueda convertirse como una especie de Petroperú.
¿Cómo era el nivel de conectividad en las grandes empresas y de las pymes en esa época? ¿Cuándo se da la masificación del servicio?
El nivel de conectividad en las grandes empresas y en las pymes ha sido siempre un motivo de preocupación especial. En los ochenta, cuando todavía teníamos esos servicios en manos de los operadores públicos, se disponía de telefonía, telex y telégrafo, que tenían gran demanda. En los 90, se inicia el desarrollo del internet, pero de la manera incipiente. Aunque era un muy buen negocio para los operadores que entraron al rubro de la telefonía fija y del servicio de portador local [internet], los costos eran elevados para las pequeñas empresas y no se conectaban tan rápidamente. Eso ha sido siempre una gran preocupación y hasta la fecha persiste. Es muy importante lo que viene haciendo en el Ministerio de la Producción con una serie de programas que se orientan a reducir las brechas productivas de innovación y eso está muy relacionado al nivel de madurez digital que pueden haber alcanzado.
«Pronatel ha crecido de una forma inexplicable y me causa mucha preocupación el pensar que esa infraestructura pueda convertirse como una especie de Petroperú».
¿Qué cambios más sustanciales hay en la actualidad? Si hacemos un ejercicio de comparación, ¿Cuáles serían las diferencias más saltantes entre el usuario hiperconectado del Perú de hoy y el que existía hace 25 años?
En la actualidad, efectivamente, hay muchas más opciones que hace 25 años. Justamente este concepto, el término «hiperconectividad», recuerdo haberlo visto por primera vez en el reporte del Network Readiness Index (NRI) del Foro Económico Mundial 2012. Se refería a la posibilidad de conectarse de diferentes formas, con diferentes tecnologías. En el Perú de hoy muchos usuarios pueden estar hiperconectados. En una casa tenemos la laptop conectada, los celulares, los Smart TVs, las tabletas, el timbre de la casa, los electrodomésticos, etcétera. El entorno de la conectividad ha cambiado muchísimo, la posibilidad de servicios es muy variada y todo se soporta sobre la misma red. Las redes, por supuesto, también han evolucionado muchísimo con la inteligencia artificial. Hace 25 años no existía eso. Nosotros no podíamos ver televisión en el celular o en la laptop, eso tenía que verse en un televisor conectado a la red de televisión por cable o a la señal abierta. Entonces, ha evolucionado muchísimo la tecnología, los servicios, los contenidos, la integración de las plataformas, la seguridad, etc.
¿Cómo funciona todo en la era de la inteligencia artificial (IA)?
Estamos en la época de aprender a utilizarla. En muchos casos no se sabe ni siquiera cómo funciona, pero es una herramienta importantísima que también puede ser mal utilizada. La IA puede hacer muchas cosas, pero también se puede equivocar. Necesitamos tener pensamiento crítico. Si no tenemos preparación y no podemos preguntar bien, nos puede responder cualquier cosa. La herramienta no tiene mayor sentido si no sabemos aprovecharla y darle un uso ético. Creo que todos debemos participar en debates y discusiones sobre cómo debemos utilizar la IA en base a principios éticos y valores. Se necesita una guía. Por eso es muy importante que el país cuente con una estrategia. De hecho, en la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital de la PCM se ha producido un documento que está muy bien hecho que es la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. Ya tenemos ese documento. Pero mientras no se tomen las acciones necesarias, puede ser simplemente letra muerta.
¿Cómo vislumbro el futuro en términos de conectividad? ¿Qué necesitamos hacer como país para estar en un nivel competitivo frente al mundo?
Me viene a la mente, en el caso de nuestro país, el tema de la Red Dorsal, porque el país todavía no está conectado: hay brechas. Todavía no hay acceso adecuado al internet en las zonas más alejadas. En las zonas rurales hay muchos centros poblados con muy pocos habitantes – a veces una decena – desconectados. Se debería evaluar una solución especial para ellos. No esperemos que les llegue 5G. […] Ahora se está vislumbrando el desarrollo de muchas plataformas satelitales de órbita baja que van a permitir tener redes que probablemente ayudarán a resolver ese problema de la conectividad.
«La Secretaría de Gobierno y Transformación Digital de la PCM se ha producido un documento que está muy bien hecho que es la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. Ya tenemos ese documento. Pero mientras no se tomen las acciones necesarias, puede ser simplemente letra muerta».
¿Qué pasará con la industria 4.0 y la IA en nuestro país?
La industria 4.0 es algo muy importante para las empresas. Tiene que ver con la automatización de la industria en general, ya sea pequeña, mediana o gran empresa. Y abarca hasta el automatizar procesos del tendiendo redes, el empleo de 4G y 5G, internet de las cosas, la robótica… todo esto ayuda a una mayor eficiencia y productividad. La IA llega junto con la sexta generación (6G), además de las herramientas en los sistemas de comunicación móvil, va a entrar como parte de la red misma hacia el 2030. Bueno, en el Perú todavía no tenemos 5G como se necesita, mientras que en algunos países, los más avanzados, están pensando cómo va a ser la séptima generación (7G) hacia el 2040.
¿Y la computación cuántica?
La computación cuántica creo yo que va a ser una tremenda revolución en los próximos años. Si bien todavía tienen que reducirse los costos, ya existen computadoras basadas en la mecánica cuántica. La física cuántica, que tiene sus orígenes más de 100 años atrás, tiene un potencial increíble para poder resolver problemas en muy poco tiempo. Algo que de repente la computadora más avanzada actual puede resolver en cientos de años, la computadora cuántica lo reduce a minutos, y va a ser algo revolucionario. Todavía falta resolver el tema de la temperatura a la que se tiene que conservar una computadora cuántica y las fuentes de energía a emplear. Para estar a un nivel competitivo frente al mundo, efectivamente, tenemos que prepararnos, tener un plan, una política pública. El problema es que no tenemos los especialistas en la cantidad que se necesitan. Nos falta prepararnos. No se trata únicamente de consumir la tecnología. El líder del país ha de conducir esta preparación. Sino son solo iniciativas aisladas y vamos a tener los problemas de siempre.
¿Cómo se imagina que será el panorama en 10 o 20 años? ¿Para qué tenemos que estar preparados?
En realidad, yo creo que tenemos que mandar a nuestros jóvenes a estudiar a otros países, y comprometerlos a volver, incluso conectarlos con oportunidades de trabajo aquí. Para eso tiene que haber un gran plan del país. Lo mejor sería que pudiéramos, por supuesto, generar tecnología propia, pero eso es bastante complicado. Yo creo que ya muchos países nos han sacado una ventaja de años luz. Lo que sí podemos hacer es entender la tecnología, estar preparados para aplicarla a nuestros problemas y generar todo un sistema para sacarle provecho. Hay muchos esfuerzos individuales, pero tenemos que apurarnos y organizarnos, ¿no?
¿Se requerirán cambios normativos o institucionales?
Eso es algo muy importante. Ya no estamos en la época de los noventa, cuando se formuló la ley de telecomunicaciones. La visión ha cambiado. Por supuesto que la inestabilidad política en el país nos hace un tremendo daño y nos falta la gobernanza adecuada. ¿A qué me refiero? No tenemos una agencia o una entidad que lidere todo el tema de la tecnología de información y comunicación o de las TIC para el país. Hay funciones que siguen estando separadas en el Viceministerio de Comunicaciones y la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital de la PCM. Deberíamos evolucionar a una sola entidad que se haga cargo para poder ser eficientes.
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