De Brandeburgo para tu herida

La historia de innovación donde un hallazgo innovador no basta para alcanzar el éxito sin saber vender el producto.

Quienes tengan hijos conocen la experiencia de tener que salir corriendo al baño a buscar una curita para tapar una herida que quizás sea demasiado pequeña incluso para que la consideremos herida, pero que igual tapamos porque brinda calma al niño o niña que la tiene. O quizás sí, es una herida grave que requiere atención y, para que no se infecte, debe ser tapada con una de esas bandas adhesivas con medio absorbente. Lo que seguramente muy pocos se han preguntado es de dónde salió este invento tan práctico como ubicuo.

Las curitas son tan populares gracias a la reconocida empresa Johnson & Johnson, que la registró en los Estados Unidos y promocionó reconociendo su gran potencial comercial. Esto, a su vez, fue debido a Earle Dickson, quien trabajaba en sus laboratorios en 1917, casado con una mujer que, cuando con frecuencia se cortaba en la cocina, se cubría las heridas con unos vendajes de tela voluminosos que se salían fácilmente. Dickson pensó que debía haber una mejor forma de ayudar a quienes se habían hecho una herida casual y necesitaban taparla con algo que no molestara durante las demás tareas que tuvieran que hacer.

250527Bannergiftiempoa
250527Bannergiftiempob
250526Bannergiftiempoc
250526Bannergiftiempod
250526Bannergiftiempoe

Así el éxito de la curita en Estados Unidos la llevó al mundo. No obstante, originalmente no fue un invento de Dickson. Tampoco fue una primera idea de Johnson & Johnson. Ni siquiera fue norteamericano. Su origen se ubica en Alemania medio siglo antes; El nombre que figura en la patente de 1882, Paul Carl Beiersdorf.

Nacido en 1836 y fallecido a sus 60 años, Beiersdorf fue un farmacólogo de la ciudad de Neuruppin, del estado de Brandeburgo. Algunos quizás reconozcan el apellido por la empresa que fundó, Beiersdorf AG, la cual hoy en día es la multinacional responsable de productos bastante relevantes en el mercado actual, tales como Eucerin y Nivea.

«Así el éxito de la curita en Estados Unidos la llevó al mundo. No obstante, originalmente no fue un invento de Dickson. Tampoco fue una primera idea de Johnson & Johnson. Ni siquiera fue norteamericano. Su origen se ubica en Alemania medio siglo antes».

Beiersdorf, sin embargo, no fue un sobresaliente hombre de negocios. Para empezar, a su genial invento -que luego sería conocido con distintos nombres atractivos- él llamó originalmente Guttaperchapflastermulle. Y no, no es el nombre técnico, es el nombre con el que vendía el producto y que más tarde otros incluso transformarían en “gutta-percha”.

Además, apenas ocho años después, acabó vendiendo la empresa a Óscar Troplowitz quien, manteniendo el nombre Beiersdorf, la convirtió en esa corporación basada en Hamburgo que es hasta el día de hoy.

ÚLTIMAS NOTICIAS

250827-CENDES-bienvenida
Se mantiene ritmo ascendente en importaciones de hardware | eBIZ Noticias
250826-bienvenida-antaminka
Perú define su estrategia de ciberseguridad 2026-2028| eBIZ Noticias
Estrategia Nacional de Ciberseguridad del Perú 2026-2028: Análisis crítico y propuestas de fortalecimiento | eBIZ Noticias
Dos áreas de Indecopi ya usan IA | eBIZ Noticias

NOTICIAS RELACIONADAS

Se mantiene ritmo ascendente en importaciones de hardware

De acuerdo con Dominio Consultores, en el segundo trimestre del 2025, se importaron 3,5 millones de smartphones, lo cual representan más de la mitad de todos los dispositivos electrónicos ingresados al país. En total, la categoría hardware abarca casi seis millones de unidades, desde televisores hasta computadoras.

Read More »