IPT eleva en 11,6% el uso de internet

Según el estudio “The Impact of Internet para Todos (IPT) in Providing Connectivity in Peru”, el proyecto redujo brechas estructurales en zonas rurales y ha sido un motor clave para el desarrollo económico y la inclusión digital.

La iniciativa Internet Para Todos (IPT), ideada en 2018 y puesta en marcha en 2020 en Perú, se está convirtiendo en un referente de reducción de brecha digital que puede replicarse en otros países de la región que gocen de las mismas flexibilidades regulatorias. Así lo concluye el estudio «The Impact of Internet para Todos (IPT) in Providing Connectivity in Peru», elaborado por los académicos Sofía Montesinos Vidal, Juan JungRaúl Katz, provenientes de la Universidad Pontificia Comillas (España) y Columbia University (Estados Unidos).

El citado estudio analiza el impacto de IPT en la conectividad del país con datos de cobertura a nivel departamental proporcionados por IPT y variables de resultado del INEI. Los resultados muestran que IPT ha tenido un impacto positivo en la reducción de la brecha digital según múltiples métricas y ha beneficiado más a las poblaciones con menores ingresos, menor nivel educativo, menor conectividad previa y condiciones geográficas más difíciles.

IPT es una organización público-privada destinada a reducir la brecha digital mediante un modelo innovador basado en infraestructura tecnológica interoperable. Está compuesta por Telefónica, que tiene un 54% de participación con 3130 estaciones base construidas; Meta (21%), que aporta tecnología como Open RAN y el financiamiento de CAF e IDB Invest (12,5% cada uno). Opera bajo un modelo OIMR (Operador de Infraestructura Móvil Rural), el cual permite compartir infraestructura entre operadores para brindar el servicio en zonas rurales. El Gobierno peruano facilita el espectro, los permisos y el uso de terrenos.

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Hasta antes de existir la regulación que permitía los OIMR, existía dificultad para tender infraestructura de telecomunicaciones en zonas de difícil acceso geográfico, donde la rentabilidad para los operadores era limitada por la baja densidad poblacional y lo costoso que resultaba invertir en dichas zonas. Ahora, con el OIMR, un operador tiende infraestructura y los otros (Entel, Claro, Bitel, Movistar) usan la red para brindar el servicio.

IPT incrementó significativamente el uso de internet, la tenencia de computadoras y la tenencia de teléfonos móviles, además de contribuir a reducir la brecha de género en el uso de internet, Según el estudio, han generado un alza de 11,6% en uso de internet en el periodo analizado (2018-2022), un incremento de 1,5% en hogares que tienen un móvil y un alza de 9,7% en hogares con computadora. El impacto fue mayor en las poblaciones con menores recursos económicos, con menor conectividad inicial o ubicadas en zonas geográficas de más complejo acceso.

En 2018, solo el 2,1% de los hogares rurales tenían internet. Esta cifra por sí sola justificaba la necesidad de un modelo disruptivo como IPT, comentaron. Luego de cuatro años, es decir para 2022, dicho indicador superó el 20%. Ante estos datos y la evidencia de una reducción de brechas estructurales, el estudio concluye que el modelo IPT es efectivo, escalable y replicable en otros países con desafíos similares.

«Es mejor crear el acuerdo inicial y comenzar a inscribir gradualmente a los operadores restantes, una vez que la estructura de lanzamiento esté establecida y en funcionamiento».

Concluyen los autores del estudio «The Impact of Internet para Todos (IPT) in Providing Connectivity in Peru».

De acuerdo con los autores del estudio, IPT tuvo éxito porque creó una organización separada, independiente de cualquier operador con su modelo operativo, recursos y procesos de gestión propios. «Esto dio lugar a una cultura unificadora impulsada por factores críticos únicos de éxito vinculados a la lucha contra la brecha digital», afirmaron.

Concluyeron que IPT ofrece un caso útil sobre cómo abordar los habituales fallos de coordinación que afectan a las colaboraciones con múltiples partes interesadas del sector público y privado. El modelo contó con un acuerdo entre tres actores esenciales para el éxito: un proveedor de la infraestructura inicial (Telefónica), un proveedor de capital (los bancos) y un proveedor tecnológico (Meta). Además, la experiencia demostró que puede no ser recomendable que varios proveedores de servicios de telecomunicaciones se pongan de acuerdo en el momento del lanzamiento de la entidad colaboradora. «Es mejor crear el acuerdo inicial y comenzar a inscribir gradualmente a los operadores restantes, una vez que la estructura de lanzamiento esté establecida y en funcionamiento», remarcaron.

Durante la presentación del estudio en Lima el pasado 17 de marzo, Raúl Katz anotó que en futuras investigaciones se debería estudiar los efectos económicos de la iniciativa IPT más allá de su adopción, especialmente en términos de su impacto en los niveles locales de ingresos y productividad de las comunidades, incluyendo los años más recientes de ejecución (2023 – 2025). El modelo podrá replicarse en otros países con problemas similares de conectividad, siempre que se cumpla con una regulación semejante y se animen a alejarse de las soluciones tradicionales para abordar el problema de la brecha digital, como los Fondos de Servicio Universal (USFs), que no siempre han demostrado ser exitosas en la región, explicó.

«El Perú ha apostado por modelos innovadores que permiten acelerar el cierre de la brecha de conectividad. Uno de estos modelos son los operadores de infraestructura móvil rural (OIMR), que (…) permite optimizar inversiones, reducir costos y acelerar la expansión de redes neurales».

Aldo Martín Prieto Barrera, ministro de Transportes y Comunicaciones

Esfuerzo conjunto

En la presentación del estudio participó también Aldo Martín Prieto Barrera, ministro de Transportes y Comunicaciones, quien destacó que el trabajo coordinado entre el sector público y privado ha sido un ingrediente esencial en la reducción de la brecha digital en el país.

«El Perú ha apostado por modelos innovadores que permiten acelerar el cierre de la brecha de conectividad. Uno de estos modelos son los operadores de infraestructura móvil rural (OIMR), que fue creada normativamente en el 2013. Bajo esa figura diversas empresas han desplegado ya infraestructura de telecomunicaciones en zonas rurales para brindar el servicio de telefonía móvil. Este esquema permite optimizar inversiones, reducir costos y acelerar la expansión de redes neurales», explicó.

Prieto Barrera remarcó que los resultados ya se han empezado a ver en el país. En el 2025 han superado las 4000 estaciones base celular que brindan sus servicios en distritos predominantemente rurales. Esto ha permitido que más de 68 mil peruanos de 264 localidades rurales y geográficamente aisladas accedan a servicios móviles 4G. Esto se suma a las comunidades conectadas gracias el mecanismo de canon por cobertura y las obligaciones de conectividad asumidas en las concesiones de espectro para 5G. Solo en abril de 2026 los operadores móviles para incorporarán 412 nuevas localidades en 22 departamentos.

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