La computación cuántica está alcanzando un punto de inflexión similar al que vivió la inteligencia artificial (IA) y ha dejado de ser un problema del futuro lejano. «Ya no es un proyecto de laboratorio, y su capacidad para resolver problemas a gran velocidad se acerca a entornos productivos», advirtió Nikesh Arora, CEO de Palo Alto Networks, durante el Quantum-Safe Summit realizado a fines de enero.
Esta tecnología, comentó, plantea un desafío crítico para la seguridad porque podrán romper claves criptográficas de manera mucho más rápida que los sistemas actuales, poniendo en riesgo desde comunicaciones privadas hasta criptomonedas. Las empresas enfrentan riesgos que deben atenderse lo más pronto posible para estar preparados para la computación cuántica, añadió.
Durante el evento virtual la compañía remarcó que la computación cuántica representa una amenaza real, pero gestionable. Las organizaciones que actúen con anticipación, adoptando medidas de visibilidad, agilidad criptográfica y los estándares vigentes podrán mitigar riesgos, cumplir regulaciones y asegurar la continuidad operativa en la nueva era cuántica, explicaron.
Según los expertos de Palo Alto, prepararse para la era cuántica requiere un enfoque integral que va mucho más allá de la tecnología: implica gobernanza y liderazgo ejecutivo, visibilidad total de los puntos donde se utiliza criptografía, evaluación de riesgos según el negocio y una migración progresiva que no afecte la continuidad operativa.
La computación cuántica está acercándose a entornos productivos reales y en un horizonte estimado de tres a siete años se espera que los sistemas cuánticos tolerantes a fallos sean viables (IBM los estima listos para 2029), lo que obliga a las organizaciones a prepararse desde ahora, porque las computadoras cuánticas tendrán la capacidad de romper los sistemas criptográficos poniendo en riesgo infraestructura crítica o los datos estratégicos y hasta los activos digitales, enfatizó Nikesh Arora. De hecho, aproximadamente el 25% de los Bitcoins están en diferentes sitios y pondrían estar en riesgo si se rompen las claves criptográficas mediante computación cuántica.
Advirtió que muchos cibercriminales están recolectan hoy datos cifrados para poder descifrarlos en el futuro, cuando la tecnología cuántica esté disponible. Demorar la acción hasta que existan computadoras cuánticas plenamente funcionales es un grave error estratégico, pues dejaría a las infraestructuras críticas en clara desventaja frente a riesgos emergentes, anotó. No en vano ya hay organismos reguladores del sector financiero que exigen a las organizaciones contar con estrategias y planes formales de transición ante el avance cuántico. De hecho, el gobierno de EE.UU. ha establecido un calendario para migrar a los nuevos estándares de criptografía post-cuántica antes de 2035.
La capacidad de romper criptografía que se avecina representa un riesgo para la propiedad intelectual, la información estratégica y los datos clasificados y obligará a empresas, gobiernos y reguladores a anticiparse, adaptarse y proteger los datos críticos antes de que esta tecnología se vuelva plenamente operativa. «Quien actúe con previsión podrá mitigar riesgos y asegurar la continuidad de sus operaciones. Esperar a que el hardware esté disponible para actuar podría dejar a los sistemas críticos años atrás, con graves riesgos para la seguridad y la continuidad operativa», acotó Arora.



Según los expertos de Palo Alto, prepararse para la era cuántica requiere un enfoque integral que va mucho más allá de la tecnología: implica gobernanza y liderazgo ejecutivo, visibilidad total de los puntos donde se utiliza criptografía, evaluación de riesgos según el negocio y una migración progresiva que no afecte la continuidad operativa. Ante ello recomiendan adoptar arquitecturas cripto-ágiles, que permitan cambiar algoritmos sin reescribir sistemas, adaptarse a futuros estándares de seguridad y disminuir la deuda técnica. Además, destacaron que la transformación debe implementarse de manera escalonada, con una hoja de ruta migratoria por fases, evitando cambios bruscos que pongan en jaque los procesos existentes.
Como Palo Alto Networks, una empresa con ingresos de US$ 2474 millones en el último trimestre, proponen ser facilitadores de la transición cuántica y ayudar al descubrimiento criptográfico continuo, evaluación de riesgos en tiempo real, protección de activos heredados y mitigación inmediata de ataques “Harvest Now, Decrypt Later” (Cosechar ahora, descifrar después).
Junto a Nikesh Arora y otros especialistas de Palo Alto Networks, IBM, Accenture y Deloitte, el evento Quantum-Safe Summit contó con la participación del Nobel de Física 2025 por su contribución fundamental a la física cuántica experimental, John Martinis; Mike Duffy, director Federal de Seguridad de la Información de EE. UU. en funciones y Dustin Moody, responsable de National Institute of Standards and Technology (NIST). Todos coincidieron en la urgencia de prepararse para la era cuántica, la necesidad de adoptar estrategias de protección y migración, y la importancia de la colaboración internacional en la definición de estándares que aun faltan por fijar.



