¿Estamos ante una paradoja? En redes sociales han circulado las últimas semanas argumentos a favor y en contra del auge que está teniendo la inteligencia artificial (IA), con voces que recomiendan frenar la velocidad del cambio y otros que aseguran que la reconversión del mercado laboral será provechosa. El temor es que generar empresas más eficientes, con márgenes más altos pero menos humanos trabajando en ellas, está destruyendo una parte significativa de los puestos de trabajo que sostienen el consumo masivo, lo que afectará la economía.
Es evidente que la revolución de la inteligencia artificial promete más productividad y más beneficios económicos, pero también está claro que muchas labores serán reemplazadas por las computadoras. El caso más reciente sucedió el pasado jueves 26, cuando la prensa internacional replicó un comunicado de Jack Dorsey, cofundador de Twitter y CEO de Block, compañía de pagos digitales que opera Square, Cash App y su ecosistema de Bitcoin. La nota decía que despedía a más de 4000 personas, el 40% de la planilla, debido a la IA.
“Un equipo significativamente más pequeño, con las herramientas que estamos desarrollando, puede hacer más y mejor. Y las capacidades de las herramientas de inteligencia se multiplican cada semana”, escribió Dorsey, según CNN. Las acciones de la empresa subieron un 23% en horas luego de conocerse los despidos.
No es el único que ha recurrido a esta medida. La prensa ha informado que Amazon anunció treinta mil despidos en dos oleadas en los últimos cinco meses, gracias a eficiencias que proporciona la IA. Pinterest recortó el 15% de su plantilla en enero como parte de un “giro estratégico hacia la IA”. Salesforce de nueve mil a cinco mil personas en su personal. Dow, un fabricante químico, eliminó 4500 puestos gracias a la automatización. Y la lista puede seguir hasta sumar 55 mil despidos en 2025 por la IA y 26 mil anunciados al iniciarse el 2026, según la firma de recolocación laboral Challenger, Gray & Christmas.



Uno de los casos más sonados ha sido el de IBM. En noviembre del 2025 anunció la salida de entre 2700 y 3000 empleados como consecuencia de una reestructuración que incluye fortalecer sus divisiones de inteligencia artificial y software. Se trata del 1% de su fuerza laboral global, pero viene luego de otros recortes de miles de empleados en 2023 y principios de 2025 por la misma razón. De hecho en junio comunicaron la salida de 8000 trabajadores.
IBM está teniendo un inicio de año complicado. El lunes 23 de febrero vivió su peor día en el mercado en 26 años, cuando sus acciones cayeron un 13 % tras conocerse que Anthropic había desarrollado capacidades de codificación inteligentes que podrían afectar uno de sus principales negocios. IBM produce la mayoría de las computadoras centrales que usan el programa COBOL, que data de 1960 y opera alrededor del 95% de las transacciones de cajeros automáticos y el 40% de los sistemas bancarios. La IA está cambiando su panorama y puede afectar su negocio a largo plazo. Por lo pronto, según Bloomberg, las acciones de IBM han caído un 27% en febrero y están en camino de registrar su mayor caída mensual desde 1968.
El «lunes negro» afectó el valor de las acciones de varias tecnológicas. Parte del problema radica en el temor que se tiene sobre el impacto que tendrá la IA en los negocios. Un informe de Citrini Research se difundió ampliamente y fue citado por los medios como un factor que contribuyó a la caída. Wall Street Journal señaló que el informe aprovechó una nueva ola de temores sobre la conveniencia del gasto masivo en centros de datos de IA por parte de Meta, Google, Amazon y Microsoft y si estos rendirán adecuadamente las inversiones.
Reducir las inversiones en personal humano para optar por su reemplazo con herramientas de IA produciría en la economía, en dos años, un alza del 10% en desempleo, menor consumo masivo y una caída del mercado bursátil. El análisis de Citrini advierte de la creación de una especie de círculo vicioso en el que las empresas sustiyen cada vez más a sus trabajadores de oficina por IA, lo que llevaba a otras empresas a adoptar medidas de reducción de costos mediante IA para seguir siendo competitivas. Los inversionistas temen que, si el uso de la IA se expande muy rápido, las empresas de capital privado tendrán miles de millones de dólares invertidos en empresas de software que se verán gravemente afectadas o estarán en vías de extinción, generando grandes pérdidas económicas.
La prensa ha informado que Amazon anunció treinta mil despidos en dos oleadas en los últimos cinco meses, gracias a eficiencias que proporciona la IA. Pinterest recortó el 15% de su plantilla en enero como parte de un “giro estratégico hacia la IA”. Salesforce de nueve mil a cinco mil personas en su personal. Dow, un fabricante químico, eliminó 4500 puestos gracias a la automatización.
¿Despidos justicados?
Los analistas de Forrester tienen otra perspectiva y predicen que la mitad de los despidos atribuidos a IA serán seguidos de recontrataciones silenciosas, a salarios menores. El 55% de los empleadores que ya despidieron por IA reportan arrepentimiento, aseguraron. El humano seguirá siendo necesario, tal como ha sucedido en el pasado con otros grandes cambios tecnológicos, ha comentado la prensa financiera que cuestiona el escenario de Citrini.
El portal Xataka resaltó las declaraciones de Sam Altman, CEO de OpenAI, quien ha acusado a algunas tecnológicas de practicar «AI washing», es decir, usar a la IA como excusa para reducir personal. Los despidos en las grandes tecnológicas se han justificado bajo el paraguas de la IA como si fuera la gran devoradora de puestos de trabajo, pero en realidad muy pocos de ellos se tratan de un reemplazo de humanos por software.
Sam Altman aseguró que estas empresas han usado a la IA como chivo expiatorio para llevar a cabo enormes e impopulares recortes de planilla que nada tienen que ver con el uso real de esta tecnología. Hay perfiles que sí será desplazados en los próximos dos años, pero no en las proporciones anunciadas, dijo. «Encontraremos nuevos tipos de trabajos, como hacemos con cada revolución tecnológica», añadió.
Sam Altman el CEO de OpenAI, quien ha acusado a algunas tecnológicas de practicar «AI washing», es decir, usar a la IA como excusa para reducir personal. Los despidos en las grandes tecnológicas se han justificado bajo el paraguas de la IA como si fuera la gran devoradora de puestos de trabajo.
Algunas cifras respaldan su postura. Un informe elaborado por The Budget Lab, dependiente de la Universidad de Yale, analizó los datos del Bureau of Labor Statistics hasta noviembre de 2025 y no encontró variaciones significativas en el desempleo de las ocupaciones más expuestas al impacto de la IA. La IA realmente estaba tras el 0,045% del total de todos los despidos del 2025, aseguraron. Martha Gimbel, codirectora del laboratorio que elaboró el informe, aseguró a la revista Fortune que «No importa desde qué perspectiva se miren los datos, en este preciso momento no parece que haya efectos macroeconómicos importantes».
Según otra investigación realizada en Berkeley (Universidad de California), los trabajadores que utilizaron herramientas de IA no se iban antes de la oficina, sino que eran más productivos porque podían realizar más y mejores tareas. Cuando terminaban una actividad, arrancaban con otra. Este fenómeno lo definieron como «intensificación del trabajo», un término que describe lo que ocurre cuando la IA añade más carga laboral. El valor de la IA, remarcaron, no está en los despidos sino en un aumento significativo en la productividad de cada empleado en la misma jornada. Para las compañías que desarrollan la infraestructura que permite ese salto, el impacto en sus ingresos puede resultar muy favorable, añadieron.



