Industria Telecom pide políticas públicas con esquemas flexibles

América Latina está por debajo del nivel de asignación de espectro esperado para soportar el tráfico que generan las nuevas tecnologías: en un - 30% en bandas bajas y - 50% en bandas medias. Esta realidad implica que el despliegue de redes en la región es más complejo y costoso, por lo que se requiere políticas públicas que incentiven y favorezcan la inversión.
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GSMA, asociación global de la industria móvil, emitió un comunicado en nombre de los operadores de América Latina y el Caribe, solicitando a los encargados de diseñar las políticas públicas que habiliten esquemas flexibles en los que todos los participantes del ecosistema digital puedan contribuir de manera equitativa (fair share) al despliegue de una infraestructura digital, la cual será clave para el desarrollo económico y social.

El modelo de financiación de las redes de infraestructura no es sostenible ni escalable en muchos países de la región, afirmaron, y eso pone en peligro la capacidad de aprovechar las oportunidades del mundo digital. “Las compañías Big Tech, grandes generadoras de tráfico, deben ser parte de la solución a este problema”, remarcaron.

Las aplicaciones, productos y servicios cuyo funcionamiento depende de la robustez de las redes de telecomunicaciones, generan una continua alza en el consumo mensual de datos móviles en América Latina, el cual llega a 11 GB por smartphone en la actualidad y se cuadruplicará a más de 40 GB para 2028, según GSMA. Además, se seguirán sumando usuarios que aún están desconectados, una responsabilidad que está recayendo sobre los operadores móviles.

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Más de 230 millones de latinoamericanos y 22,8 millones de caribeños aún no están en línea debido a la existencia de brechas de uso y cobertura que tienen soluciones conocidas. Dependen de políticas públicas como el desarrollo de incentivos a la demanda, la reducción de las cargas tributarias que enfrenta la industria de telecomunicaciones y el uso efectivo y eficiente de los Fondos de Servicio Universal. Adicionalmente, se debe enfrentar el reto de las inversiones necesarias para el despliegue de nuevas tecnologías (como en 5G y fibra óptica) y la ampliación y mejora de la calidad de las redes existentes. Estas inversiones son esenciales para impulsar una transformación productiva que permita a las economías ser competitivas y facilitar la innovación”, remarcaron.

Espectro caro

En su reporte “La gestión del espectro en América Latina. Impactos sobre el desarrollo económico y social”, la GSMA advierte que, a partir del análisis de más de 2300 instancias de asignación en 112 países entre 2010 y 2022, la asignación de espectro en la región es caro y en cantidades por debajo de las referencias internacionales. Esta situación, afirmaron, no se explica por factores de mercado, sino por decisiones de política pública.

En el citado período el costo total del espectro aumentó en un 40% en la región, detallaron. Eso significa que se triplicó su incidencia sobre los ingresos recurrentes de la industria, que en paralelo se redujeron en alrededor del 50% en términos corrientes. “El costo total ajustado por ingresos del sector y cantidad de MHz asignados duplica con creces los valores de la Unión Europea y los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”, afirmaron.

GSMA advierte que, a partir del análisis de más de 2300 instancias de asignación en 112 países entre 2010 y 2022, la asignación de espectro en la región es caro y en cantidades por debajo de las referencias internacionales.

Según concluyeron, la principal razón de estos problemas recae en el diseño de las políticas públicas, que buscan maximizar los beneficios vía la recaudación. Hay gobiernos que ponen precios de reserva elevados, tasas anuales altas y limites artificiales a la cantidad de espectro disponible, lo que eleva el costo por mega. En México, por ejemplo, los derechos anuales representan el 85% del costo total del recurso. “Esta situación disminuye el capital de los operadores para invertir en el despliegue de nuevas redes y la mejora de los servicios”, señalaron.

En relación con los bloques de referencia internacional mencionados, América Latina está por debajo del nivel de asignación de espectro en un 30% en bandas bajas y 50% en bandas medias, añadieron. “Esta realidad implica que el despliegue de redes en la región es más complejo y costoso, ya que al disponer de menos espectro se requiere instalar más estaciones base. Argentina y Ecuador son ejemplos de escasez artificial de espectro, con disponibilidad inmediata de 210 y 350 MHz, respectivamente. De ser puestos a disposición del mercado, permitirían acelerar el despliegue de la cobertura móvil”, afirmaron.

Para la GSMA, las próximas asignaciones de espectro 5G y las renovaciones de las licencias son una oportunidad de implementar políticas que incentiven la inversión y garanticen un uso eficiente de los recursos. “La transformación digital de los países de la región depende de capitalizar esta oportunidad”, remarcaron.

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