#PararEsQuebrar y nuestro capital como nación

Esta es la primera entrega de nuestra nueva sección de columnistas invitados – Juan Infante es Director de Fábrica de Empresarios

Un amigo ayer me dijo ayer: “voy a cerrar el restaurante. No nos da ni para cubrir los costos

Me ha dolido. Me resulta difícil pensar en otra cosa. Hay rubros empresariales que no pueden hacer nada o, si pueden hacerlo, es a un nivel de subsistencia: para mantener su equipo esencial de personas, el pago de sus alquileres y los préstamos, si eso.

Mi absoluta solidaridad con ellos, para toda la gente involucrada en el rubro gastronómico que no puede adaptarse al delivery, el de eventos y catering, hostales, hostels y hoteles, agencias de viajes, el transporte de turismo, los artesanos de todo el Perú, centros de educación inicial y demás servicios educativos, comerciantes instalados en centros y conglomerados comerciales… y seguro se me escapan rubros.

En la desesperación, un sector del rubro gastronómico está en una campaña retadora a las medidas de restricción: «NO DEBEMOS PARAR #PararEsquebrar”

Así es: para ellos, parar es quebrar. Y hay un contingente de peruanos sumándose a este clamor, defendiendo su economía aun a costa de un potencial contagio, contraviniendo lo que aconsejan los expertos de la salud y las medidas del gobierno.

Vamos a cumplir un año de las medidas de emergencia y estos sectores económicos sólo han podido trabajar apenas unos meses y con limitada capacidad. No hay empresa que resista esto y, si lo ha hecho, ha sido por los préstamos de Reactiva Perú. El problema es que no ha habido reactivación y se están comiendo esos fondos con la esperanza de que esto va a terminar pronto, pero no termina.

Debemos comprender que toda actividad económica forma parte de nuestro capital como nación. TODA.

Cuando los bancos están en crisis, hay un salvataje financiero; cuando los proyectos mineros entran en conflicto con las comunidades que los acogen o de las que son vecinos, el gobierno se preocupa; cuando la actividad agro-exportadora vive momentos de tensión con sus trabajadores, el gobierno se moviliza rápidamente.

Hoy toca hacer lo propio con esos rubros que no han podido atender durante buena parte del año con una política de salvataje centrada en ellos. Muchos son pequeños y medianos empresarios, pero también hay de los grandes, y todos merecen atención.

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y el Ministerio de la Producción deben empezar con urgencia un diálogo con empresarios y también con sus trabajadores para dictar nuevas medidas mucho más finas que las primeras, apuntalando a estos sectores económicos. Una mesa en la que también debe participar el Ministerio de Trabajo. En el caso de los centros de educación inicial y colegios privados, se requerirá también la participación de los nidos.

¿Qué temas deben ponerse sobre el tapete?

  • Planilla laboral: Los trabajadores son el principal capital de estos rubros, pero las empresas no pueden parar. Hay que desatar la imaginación y ser flexibles pensando en que, al retornar las actividades (ojalá con la mayor parte de empresas vivas), los trabajadores puedan también ser recontratados.
  • Alquileres: Urge un diálogo con los propietarios de los locales para analizar cómo ajustar sus alquileres a la realidad. Muchos lo han hecho, pero otros no. ¿De qué manera se puede ajustar el alquiler al aforo permitido?
  • Préstamos: Estos sectores requieren, más que otros, una extensión de plazo de gracia y, cuando la pandemia pase -y no antes-, un préstamo adicional para contar con capital con el que volver a operar.
  • Aprovechamiento de capacidad instalada: ¿qué se puede hacer con los locales si no se puede operar como antes de la pandemia? Evaluemos medidas temporales de apertura y uso posibles ¿Cómo podemos imaginar algunas calles, locales escolares, entre otros, aprovechados para brindar servicios gastronómicos, vender artesanías, ropa, u otros? ¿Podemos armar salas de transmisión con buen internet para docentes y trabajadores de oficinas? Vamos, hay que desatar la creatividad.
  • Más diálogo, más interacción entre todos, más trabajo interministerial.

Otros temas a considerar

  • Una parte importante de la economía cusqueña estaba centrada en el turismo ¿Qué específicamente se está haciendo por ese sector?
  • Al cerrarse la actividad comercial de Gamarra, Mesa Redonda, Villa El Salvador, y demás conglomerados empresariales ¿cuál va a ser la estrategia de ventas? Y que no respondan “delivery”, porque eso no funciona.
  • Urge que el Ministerio de Producción lidere el trabajo de definir nuevas zonas de comercio en los vecindarios de Lima que contemplen también una nueva manera de hacer distribución mayorista.
  • Hablando de ministerios, los presupuestos del de Comercio Exterior y Turismo y de Producción deberían ser reformulados radicalmente en función a los retos de la pandemia. El Ministerio de Economía y el Congreso deben ver este asunto con urgencia.

Una empresa es una organización de seres humanos que produce riqueza gracias a sus capacidades, sus maquinarias, su infraestructura y sus insumos. Ese es un capital de nuestra nación. No lo perdamos.

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